Samuel L. Jackson y el día que Zeus le cambió la vida en plena Jungla
El actor repasa en una masterclass el momento exacto en que pasó de ser un rostro querido por la industria a convertirse en una estrella de alcance global, y el crédito no se lo lleva Tarantino sino una secuela de acción que arrasó en la taquilla de 1995.
Yo te juro, hermano, que cuando uno escucha la palabra Hollywood piensa enseguida en Quentin Tarantino, en de botas amarillas y en un camarada que recita versículos bíblicos antes de apretar el gatillo. Pero a veces las historias tienen un costado que no es el que cuentan los libros, y la de Samuel L. Jackson es una de esas. El propio actor se sentó hace poco frente a las cámaras de Masterclass y contó, con esa voz ronca que ya es marca registrada, cuál fue realmente la película que le dio el salto que todos imaginaban Pulp Fiction. Y la respuesta sorprende: fue Jungla de cristal: La venganza, la tercera entrega de la saga, la de 1995, la que muchos recuerdan como una aventura de acción más y que sin embargo terminó catapultándolo al estrellato masivo.
Cuenta Samuel que para 1994 ya era un actor respetado, con currículal abultado y dentro del gremio, pero todavía no era esa cara que la gente reconoce en la calle, en el supermercado o en la fila del colectivo. Pulp Fiction llegó como un terremoto: recaudó 213 millones de dólares en todo el mundo, concitó elogios de la crítica de norte a sur y le valió la única nominación al Óscar de su carrera, nada menos que como mejor actor de reparto. Cualquiera hubiera dicho que ese era el mojón, el parteaguas, el día después. Y sin embargo no.
La predicción de Bruce
Lo que pasó fue que mientras rodaba esa tercera Jungla de cristal, compartiendo set con Bruce Willis, el propio Bruce se le acercó y le soltó una de esas frases que quedan dando vueltas en la cabeza. Samuel lo recuerda como si fuera ayer: Bruce le dijo, mirándolo fijo, que cuando esa película se estrenara le iba a cambiar la vida. Jackson, que ya tenía Pulp Fiction en el horizonte, le preguntó qué pasaba entonces con el film de Tarantino, en el que también participaban ambos. La respuesta fue cortante, casi una sentencia: Pulp Fiction va a ser buena, pero esta te va a cambiar la vida.
“Pulp Fiction fue genial. Jungla de cristal: La venganza fue mejor.”Samuel L. Jackson
El tiempo, como suele pasar con las predicciones arriesgadas, terminó dándole la razón al querido Bruce. La película dirigida por John McTiernan recaudó 365 millones de dólares en todo el mundo y se consagró como la más taquillera del año, una rareza para una secuela que nadie tenía claro que pudiera funcionar. Jackson interpretaba a Zeus, un papel que el público hizo suyo con una velocidad que dejó boquiabiertos a los propios productores. No era un menor ni un personaje de transición: era un tipo con peso propio, con escenas para lucirse y con ese magnetismo contenido que Jackson ya venía mostrando y que acá estalló.
El día después de Zeus
Pero lo más interesante de la charla, y lo que a mí me parece que vale la pena subrayar, es cuando Samuel describe qué cambió concretamente en su vida cotidiana. No habla de premios ni de alfombras rojas, sino de algo mucho más terrenal: la gente me grita mis frases en la calle, simplemente está pasando. Las cosas habían cambiado. Y la manera en la que puedes negociar o elegir el tipo de cosas que te llegan es muy diferente. Ese es el momento donde triunfas. Esa, dice él, es la diferencia entre trabajar para vivir y vivir de lo que uno hace.
Desde entonces construyó una de las carreras más largas, prolíficas y reconocibles de la industria, con presencia en franquicias que son casi marcas globales, desde el universo Marvel hasta esa cadena de cameos y colaboraciones que ya son parte del folklore del cine contemporáneo. Pero si uno le pregunta, como le preguntaron en la masterclass, cuál es su punto de inflexión, él vuelve siempre al mismo lugar: un set con explosiones, un Bruce Willis que ya sabía cómo se movía la maquinaria del éxito y un personaje llamado Zeus que le terminó abriendo todas las puertas.
- Jungla de cristal: La venganza recaudó 365 millones de dólares y fue la película más taquillera de 1995.
- Pulp Fiction había recaudado 213 millones y le valió a Jackson su única nominación al Óscar.
- Bruce Willis le anticipó durante el rodaje que esa secuela, y no la de Tarantino, le cambiaría la vida.
- Jackson interpreta a Zeus, el papel que según él mismo lo convirtió en estrella reconocible en la calle.
A mí, que lo sigo desde los tiempos de Do the Right Thing y que tengo bien presente la primera vez que lo vi gritarle a un senador en un comité imaginario, esta historia me reconcilia con una idea que a veces se pierde: que el éxito grande no siempre llega por la puerta que uno imagina, sino por una lateral, inesperada, casi de paso. Si te tinca, andá ahora mismo a buscar la tercera Jungla, poné el café y mirala con ojos nuevos: no es una secuela menor, es el día que Samuel L. Jackson dejó de ser un actor querido para convertirse en Samuel L. Jackson.
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