Neuquén le soltó la mano a los tiempos fijos: cómo se viven los nuevos semáforos que se autorespiran
La ciudad puso en marcha su primer corredor con semáforos adaptativos sobre Leloir y Doctor Ramón. Lo que cambia día a día, lo que viene en la lista de espera y por qué la Avenida Mosconi tiene reservado un lugar en la fila.
Vera tiene 52 años y todas las mañanas le toma el pulso a Neuquén desde el volante de su auto. Sale de su casa en el oeste, enfila por la Leloir y dobla en Doctor Ramón para llegar al trabajo en el centro. Esa rutina, que durante años fue una pulseada con los semáforos, cambió el viernes, y no porque le hayan tocado el timbre de manera distinta: le cambiaron el ritmo. En esa arteria, los semáforos empezaron a respirar solos, midiendo la cantidad de autos que pasan y estirando o acortando la luz verde como quien dosifica el aire de un fuelle.
Para Vera, como para miles de conductores que usan a diario las dos avenidas, la novedad no termina en la pantalla del celular ni en un comunicado rimbombante. Termina en el tiempo que se ahorra, o que se pierde, en una bocacalle cualquiera a las ocho y media de la mañana. Por eso, lo que mueve a Neuquén no es un capricho tecnológico: es una apuesta a ordenar el tránsito en uno de los corredores más cargados de la capital neuquina, por donde circulan vecinos de la ciudad y de localidades vecinas que viajan por trabajo, por trámites o por estudio.
La ciudad le tomó el pulso al tránsito, en serio y en tiempo real
El sistema, según explicó la subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional Noelia Rueda Cáceres, no se limita a prender y apagar luces en función de un reloj interno. Lee el flujo vehicular en el momento, ajusta los ciclos de verde de manera automática y, si hace falta, personal del Centro de Información Urbana, montado dentro del ETON, puede meter mano en el cruce sin tener que mandar a una cuadrilla a la calle. La infraestructura que se instaló para que eso sea posible incluye controladores digitales, cámaras lectoras de flujo, cartelería vial dinámica con paneles LED y señalización horizontal y vertical renovada de punta a punta.
Ese ojo electrónico no está para vigilar a los conductores, aclaran en la Municipalidad, sino para servir de base a las próximas decisiones. Los datos que recolecta la red van a alimentar el diseño de las próximas etapas. La idea es pasar de una intervención puntual a un mapa de la circulación en la ciudad que permita anticipar los picos y planificar obras con información concreta en lugar de con la intuición de siempre.
- Corredor inicial: avenidas Leloir y Doctor Ramón, ya funcionando con semáforos adaptativos desde el viernes.
- Segunda etapa confirmada: la Avenida Mosconi, que empezará a ser monitoreada en los tramos en obra y en los que aún no se intervino.
- Próximas candidatas, sujetas a los datos que arroje el nuevo sistema: avenidas Jujuy, Salta, San Martín y Belgrano.
- Total de intersecciones semaforizadas en la ciudad: 338, con actualización financiada con fondos propios.
- Los paneles LED también emiten mensajes contextuales: avisos por proximidad de escuelas o por imprevistos en la calzada.
“El sistema lee la cantidad de vehículos que pasan por cada carril y, sobre esa lectura, decide cuánto le da a cada mano de luz verde. La idea es que la ciudad deje deRegularse con tiempos muertos y empiece a moverse como se mueve la gente.”Noelia Rueda Cáceres, subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional
La Mosconi, primera en la fila para heredar la experiencia
La confirmación de que la Avenida Mosconi será la próxima arteria en sumarse no es un detalle menor. Es la columna vertebral de la ciudad, la que sostiene la mayor parte del movimiento cotidiano de Neuquén, y por eso se decidió empezar a medir su comportamiento incluso en los sectores que todavía están en obras. La lógica es sencilla: si se va a intervenir la arteria principal, mejor llegar con datos frescos sobre cómo respira hoy, antes de que las obras le cambien la fisonomía. Una vez que el sistema mapee la nueva realidad, la siguiente fase, ya con Jujuy, Salta, San Martín y Belgrano en el horizonte, se podrá diseñar a la medida de lo que la calle pida. Los funcionarios prefieren moverse con esa prudencia antes que prometer fechas que después la propia realidad termina desarmando.
Lo que para el automovilista puede parecer un simple cambio de luces tiene, además, una dimensión humana que a veces se pierde en los anuncios. Las esperas eternas en la bocacalle con la térmica del motor al mango, la ansiedad de llegar tarde al turno médico, los chicos que cruzan corriendo para llegar a la escuela: todo eso entra en la cuenta cuando un semáforo deja de ser una orden fija y empieza a dialogar con el tránsito. En el lenguaje de la calle, hasta donde da, la palabra guaraní mba'ekuaa, que se usa para nombrar al que sabe mucho de un tema, le cae justo a un sistema que, en lugar de imponer horarios, se propone aprender del movimiento real de la ciudad. A Vera, mientras tanto, le queda la prueba de cada mañana: subirse al auto, mirar el semáforo y comprobar si la ciudad, de a poco, le empieza a devolver los minutos que tantas veces le sacó.
