Jueves, 27 de agosto de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Madrecitas de agua en la pileta del fondo: el arma silenciosa de Agronomía contra el dengue

Un equipo de la Facultad de Agronomía de la UBA entrega gratis dos especies de peces nativos que comen hasta cien larvas de mosquito por día. La movida ya llegó a veinte mil hogares, escuelas y organizaciones del conurbano y la ciudad.

Por Paola MezaSociedad y vida · 26 de agosto de 2026 · hace 7 h

A Ester, mi vecina de toda la vida, le cambió la cara cuando le conté lo de los pececitos. Tiene 62 años, vive en Morón, y arrastra hace rato la bronca de cada verano: su patio acumula agua en una pileta vieja que nadie puede vaciar del todo, y ahí van a parar las larvas de mosquito como si fuera un criadero con turno asignado. Por eso, cuando le dije que en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires regalan peces nativos que se comen hasta cien larvas por día, me miró como si le estuviera tomando el pelo. Pero es literal: desde 2022, la Cátedra de Acuicultura de la FAUBA viene repartiendo, de manera gratuita, miles de ejemplares de dos especies de agua dulce a vecinos, escuelas y organizaciones comunitarias para frenar al Aedes aegypti desde abajo, donde nace.

Las protagonistas se llaman Cnesterodon decemmaculatus y Jenynsia lineata, más conocidas como “madrecitas de agua”, unos peces autóctonos que miden apenas unos centímetros y que en condiciones adultas pueden devorar hasta cien larvas de mosquito al día. La estrategia apunta a un punto débil del combate clásico contra el dengue: los reservorios de agua chicos, difíciles de vaciar o de tratar con químicos, como piletas, estanques, bebederos de animales y floreros de gran porte. Ahí es donde las fumigaciones y los larvicidas comerciales suelen quedar cortos, y donde estos animalitos, adaptados naturalmente a vivir en ambientes reducidos, se vuelven aliados.

Una herramienta más, que no reemplaza pero suma

“Son peces de fácil manejo y bajos requerimientos, que naturalmente están acostumbrados a vivir en ambientes reducidos. No son difíciles de criar o transportar, y la Cátedra los entrega a demanda a la comunidad”, explicó Alejandro López, licenciado en Ciencias Ambientales y responsable del proyecto. La idea no es borrar de un plumazo las recomendaciones de siempre: descacharrizar, dar vuelta baldes, tapar tanques y tirar larvicida donde haga falta. Lo que el equipo propone es incorporar una pieza biológica al manejo integrado, sobre todo en esos rincones del patio donde uno termina resignándose a la invasión de mosquitos.

Los números le dan volumen a la movida. Entre 2024 y 2025, el equipo distribuyó más de veinte mil ejemplares entre vecinos, escuelas y organizaciones comunitarias. El programa funciona en el marco de UBANEX, el programa de extensión universitaria de la UBA, y se articula con la Cooperativa de Recicladores del Oeste (RUO), una pata clave para que la propuesta llegue a barrios donde, de otro modo, no entraría. La iniciativa fue declarada de interés ambiental en la Ciudad de Buenos Aires, un espaldarazo formal que, en la práctica, se traduce en pedidos que no paran de entrar.

“Las personas interesadas pueden solicitar los peces para sembrar en reservorios de agua de difícil vaciado o tratamiento químico.”Ana Paula Baldonedo, coordinadora del proyecto
  • Cnesterodon decemmaculatus y Jenynsia lineata, las “madrecitas de agua”: especies nativas, pequeñas y de bajo requerimiento de manejo.
  • Cada adulto consume hasta 100 larvas de mosquito por día, con efecto sostenido en el tiempo.
  • La entrega es gratuita y se hace a demanda, dirigida a vecinos, escuelas y organizaciones comunitarias.
  • El objetivo no es reemplazar el descacharrado ni los larvicidas, sino sumar una herramienta biológica de bajo costo.
  • La iniciativa ya repartió más de 20.000 ejemplares en 2024 y 2025, declarada de interés ambiental por la Ciudad de Buenos Aires.

Por qué urge: el espejo de la última epidemia

El contexto sanitario le pone mayúsculas al asunto. En la temporada 2023-2024, Argentina registró más de 580.000 casos confirmados de dengue y 419 fallecimientos, la cifra más alta de la historia. Cuando Ester escucha esos números, se queda callada un instante y después suelta lo de siempre: “Acá todos conhecemos a alguien que tuvo dengue grave, o que se quedó en cama una semana”. Esa es la verdad que empuja a un equipo de agrónomos a repartir pececitos por la ciudad y el conurbano: la idea es que cada pileta de patio deje de ser un criadero silencioso, y que un animalito de agua dulce se ocupe, gratis y a largo plazo, de las larvas que ningún fumigador alcanza a tapar.

PM
Paola MezaSociedad y vida

Te puede interesar