Las Flores se quedó sin su fábrica de Converse: 145 familias del calzado quedaron en la calle
Coopershoes, la planta del Parque Industrial que llegó a tener 150 operarios, desvinculó a toda su línea de producción. Solo quedan cinco empleados administrativos. El gremio UTICRA lo confirmó como un cierre sin retorno y advirtió que el sector perdió el 80% de los puestos en el país.
En el Parque Industrial de Las Flores ya no suena la cinta transportadora. Coopershoes, la empresa que durante años fabricó zapatillas Converse All Star y también calzado para las marcas Grimoldi y Pony, dejó sin trabajo a la totalidad de sus operarios de línea. En el predio quedan apenas cinco personas cumpliendo tareas administrativas, mientras el galpón espera un destino que por ahora nadie sabe cuál será. Les cuento esto porque me tocó cubrirlo de cerca y lo que vi fue un pueblo que, de a poco, se quedó sin su fábrica.
El vaciamiento fue por goteo, no de un día para el otro. A comienzos de agosto la planta ya había bajado a 30 trabajadores, después de varias tandas de despidos. El 31 de agosto, la Unión de Trabajadores del Calzado de la República Argentina (UTICRA) salió a decir lo que muchos ya intuían: el cierre definitivo se daba por hecho. En sus mejores años, la fábrica había dado empleo a cerca de 150 personas. Hoy, ese número es parte del recuerdo.
Por qué se cayó la producción
El titular de la empresa, Markus Heyden, había sido bastante claro el 20 de agosto, días antes de que se precipitara el final. Apuntó a dos razones que se dieron juntas y se potenciaron: la caída en el consumo interno y la ola de importaciones que entró sin freno. "Hoy existen dos problemas, uno es la caída del consumo de la gente, y además de la baja en la demanda, la apertura de importaciones", señaló. Y fue más allá: comparó el presente con lo que fue producir entre 2015 y 2019, cuando había controles al ingreso de calzado del exterior, y concluyó que el escenario de ahora es peor. "No vemos la luz al final del túnel, y si la vemos no sabemos si es un tren de frente", graficó, con una frase que entre los operarios se repitió hasta el último día.
La estocada final la dio Converse, que dejó de enviarle pedidos a la planta. Sin esa marca como cliente central, no había forma de sostener las líneas funcionando. El delegado de UTICRA en el sector calzado, Daniel Coronel, aportó los números que duelen: en diciembre de 2023 Las Flores tenía 322 trabajadores en sus fábricas de calzado. Desde ahí, la caída fue constante y se aceleró a partir de junio de 2024. En el orden nacional, el gremio estima que el sector perdió el 80% de sus puestos de trabajo.
“El que hoy tiene un peso lo usa para poder alimentarse. La gente prioriza la comida y los servicios, y el calzado queda para más adelante.”Daniel Coronel, delegado de UTICRA en el sector calzado
Lo que se pierde
- 145 puestos de trabajo directos en la línea de producción de Coopershoes, sobre un pico de 150 empleados.
- Una planta que fabricaba para tres marcas (Converse, Grimoldi y Pony) en el Parque Industrial de Las Flores.
- La presencia activa de UTICRA en el distrito, que ahora deberá reorganizarse con casi ningún trabajador dentro de la fábrica.
- Una fuente laboral clave para mujeres y hombres del partido que no encuentran reemplazo en otras industrias locales.
Como chaqueña llegada al periodismo de campo, vengo escuchando estas historias desde la última seca grande, cuando los pueblos del interior perdieron mano de obra y tardaron años en rearmarse. Lo de Las Flores no es un caso aislado: es el mismo pulso que ya mostraron los textiles, los frigoríficos y las conserveras. La diferencia es que ahora pega sobre una industria que era de las pocas que todavía daba empleo formal a mujeres de entre 25 y 50 años en la zona, un dato que no menor.
Por ahora, las familias afectadas esperan respuestas del Ministerio de Trabajo bonaerense y de la Nación, mientras algunos trabajadores ya evalúan radicarse en ciudades como Tandil, Olavarría o La Plata, donde todavía hay demanda en otros rubros del calzado. En el pueblo, la pregunta que se repite en las mesas de los bares del centro es la misma: si llueve en los próximos días, al menos el campo dará algo de respiro. Pero la fábrica, me temo, ya no vuelve.
