El videojuego como fenómeno de masas: diez títulos que marcaron la historia y se consagran en el Día del Gamer
Cada 29 de agosto, la comunidad de jugadores celebra su propia jornada. Un repaso por los juegos pagos más vendidos de la historia, desde el rompecabezas soviético de Pajitnov hasta el western crepuscular de Rockstar, con cifras que hablan del tamaño de una industria que ya no se discute.
Les confieso algo: cuando arranco a escribir sobre videojuegos siento que estoy hablando de la culture en su idioma más puro, ese que atraviesa generaciones sin pedir permiso y que, sin embargo, durante décadas fue mirado de reojo por quienes consideraban que sentarse frente a una pantalla era una pérdida de tiempo. Hoy, cada 29 de agosto, el mundo se ocupa de desmentir esa mirada con una celebración que tiene su pequeña historia detrás, y que a mí, como cronista curioso, me encanta reconstruir mientras suena de fondo algún chamamé de los que me criaron, porque todo, hasta el joystick, tiene su payé.
Una fecha que nació en una redacción de Madrid
El Día del Gamer no tiene origen épico ni aniversario de consola sagrada. La propuesta la hicieron en 2008 tres revistas especializadas españolas, Hobby Consolas, PlayMania y PC Mania, que querían darle un lugar fijo en el almanaque a una comunidad que ya se sentía enorme pero todavía no tenía su jornada propia. La idea prendió rápido, cruzó fronteras y hoy las compañías del sector acompañan la fecha con descuentos, eventos en línea y algún que otro regalo digital. En Estados Unidos, en cambio, el equivalente se celebra el 12 de septiembre, por aquello de las diferencias de calendario cultural que también existen en el universo de los píxeles.
Los diez gigantes que dominan el ranking histórico
- Tetris: el rompecabezas que el ingeniero soviético Alexey Pajitnov creó en los años ochenta acumula más de 520 millones de unidades vendidas sumando todas sus versiones a lo largo de las décadas, con el impulso decisivo que significó su paso por la Game Boy. Una cifra que parece de otro planeta y que, sin embargo, se explica porque el juego es tan simple como adictivo.
- Minecraft: la propuesta de Mojang supera los 300 millones de unidades en prácticamente cualquier dispositivo disponible, desde teléfonos hasta consolas y computadoras. Un fenómeno que les permitió a millones de chicos y grandes construir mundos enteros ladrillo por ladrillo.
- Grand Theft Auto V: la creación de Rockstar sobrepasa las 230 millones de copias repartidas en tres generaciones de consolas desde 2013, sostenido en gran medida por su modo en línea, que se convirtió en un ecosistema económico propio.
- Red Dead Redemption 2: el western crepuscular que Rockstar lanzó en 2018 alcanzó los 85 millones de unidades con su ambientación en el ocaso del Lejano Oeste, una rareza para un título tan adulto en su propuesta.
- Wii Sports: el juego que venía incluido con la consola Wii en la mayoría de los mercados registró 82,9 millones de copias e introdujo el control por movimiento a una audiencia masiva que nunca había tocado un joystick.
- Mario Kart 8 Deluxe: roza los 80 millones sumando sus versiones para Wii U y Switch, y se mantiene como referencia ineludible del multijugador familiar de sobremesa.
- PUBG: Battlegrounds: vendió 75 millones de copias antes de migrar al modelo gratuito, y sentó las bases del género battle royale que después popularizaron Fortnite y otros títulos.
- The Elder Scrolls V: Skyrim: acumula más de 65 millones de unidades desde su lanzamiento en 2011, sostenido por sucesivas versiones para casi todas las plataformas modernas que fueron apareciendo en la última década.
- The Witcher 3: Wild Hunt: llegó a esa misma cifra de 65 millones apoyado en las adaptaciones televisivas y en actualizaciones continuas desde 2015, lo que le dio una vigencia que pocos RPG logran.
- Animal Crossing: New Horizons: el título de Nintendo Switch lanzado en 2020 superó las 50 millones de copias en parte gracias al contexto de confinamiento global que encontró en su propuesta de vida tranquila el tono justo para el momento.
Si uno mira la lista con atención, lo que encuentra es un mapa cultural de las últimas cuatro décadas. Está el ingenio soviético que sobrevivió a la Guerra Fría, está la épica medieval de Tamriel que ya parece un clásico del siglo XX, está el lejano oeste que Rockstar convirtió en novela, están los karts de Mario que siguen juntando familias alrededor del televisor, y está el pueblo virtual de Animal Crossing que se convirtió en refugio en plena pandemia. Cada uno, a su manera, le habla a una generación distinta con un idioma que termina siendo el mismo: el del jugar, que es, no me canso de repetirlo, una de las formas más viejas y nobles que tiene el ser humano de habitar el mundo.
“Les recomiendo que hoy, en lugar de mirar el calendario con resignación, se sienten un rato frente a la pantalla que tengan más a mano y le dediquen aunque sea media hora a ese juego que los marcó. No importa si es Tetris en un teléfono o Minecraft en la compu del pibe: la idea es recordar por qué jugamos, y por qué, en el fondo, nunca dejamos de hacerlo.”Aníbal Benítez
