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El sueño de la casa propia: con los costos actuales, hace falta casi una década de ahorro para levantar 70 metros cuadrados

El metro cuadrado de construcción tocó los 2.286.170 pesos en julio según APYMECO, y un asalariado que junta 1.500.000 por mes demoraría unos nueve años en reunir el dinero para una vivienda modesta.

Por Ramona InsaurraldeCampo y ganadería · 3 de septiembre de 2026 · hace 58 min

A esta altura del año, cada vez que alguien se sienta a hacer cuentas con un maestro mayor de obra termina topándose con la misma pared: el kilo de la construcción, medido en pesos, no afloja. Para julio, levantar un metro cuadrado en la provincia de Buenos Aires costaba 2.286.170 pesos si se suman materiales, mano de obra, honorarios profesionales y tasas, según la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYMECO). El número ya acumulaba una suba del 14,61% en lo que va de 2026, con un incremento mensual de 1,38%.

Con ese valor como referencia, el cálculo se vuelve casi un ejercicio de paciencia. Una persona que lograra ahorrar 1.500.000 pesos por mes estaría destinando ese monto íntegro a levantar su casa, y aun así demoraría cerca de nueve años en juntar lo necesario para una vivienda de 70 metros cuadrados, unos 160 millones de pesos al cambio actual. La cifra, de por sí elocuente, se vuelve más pesada cuando se la traduce en tiempo: es casi una década de austeridad para acceder al techo propio.

Dos índices, dos realidades

El Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires maneja otro termómetro, más parecido al costo de ejecución pura. En julio registró un promedio de 1.584.840 pesos por metro cuadrado, frente a 1.376.688 pesos de enero, lo que marca un aumento cercano al 15% en apenas siete meses. Dentro de ese universo, las viviendas multifamiliares sencillas rondaron los 1.546.161 pesos, las confortables trepaban a 1.845.223 y las suntuosas se ubicaban en 1.660.650. La diferencia entre uno y otro índice se explica, justamente, por lo que cada uno incluye: APYMECO le suma al precio lo que el otro deja afuera, y la diferencia entre ambas lecturas suele ser la que sorprende a quien se anota a construir.

Qué se movió y qué se frenó en julio

  • Mano de obra: subió 2,10%, el rubro de mayor presión del mes.
  • Materiales en general: avanzaron 1,16%, con la provisión de terceros creciendo 0,74%.
  • Griferías: lideraron los aumentos con 19,17%, un golpe fuerte para cualquier presupuesto.
  • Artefactos sanitarios: treparon 11,25%, otro ítem sensible en una obra de.
  • Hormigón elaborado: subió 2,96%, dentro de un movimiento más moderado.
  • Cemento: bajó 8,34%, uno de los pocos rubros que dieron alivio.
  • Hierro redondo: retrocedió 7,66%, después de meses de presión.
  • Ladrillos huecos: sin variaciones, un respiro en medio de la tormenta.

Medido en dólares, en cambio, el metro cuadrado casi no se movió: pasó de 1.503 a 1.499 dólares, una baja de 0,28% que muestra cómo la actualización cambiaria absorbe parte del ruido que aparece en pesos. Para quien cobra en moneda dura, el salto es mucho más tolerable; para quien arma el presupuesto en pesos, la película es otra.

La regla del sueldo por metro cuadrado

“Si querés saber cuánto es tu sueldo por metro cuadrado, agarrás tu sueldo, lo dividís por 2.300.000, que es lo que cuesta hoy construir una casa en Argentina, y ahí tenés cuánto necesitás ahorrar por mes.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios

La fórmula que propone Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios, sirve para entender por qué el esfuerzo parece tan desigual según el ingreso. Quien dispone de 1.500.000 pesos mensuales construye apenas 0,7 metros cuadrados por mes a valores de APYMECO, lo que confirma los casi 107 meses -unos nueve años- para completar los 70 metros cuadrados de una casa modesta. El ejercicio es de una crudeza útil: pone al alcance de cualquiera la distancia entre el salario y el sueño.

En el campo, donde los sueldos suelen ser más bajos y los ritmos de ahorro más irregulares, la cuenta se estira todavía más. Comparado con la última seca grande, cuando el precio del kilo vivo apenas cubría los costos de mantener un rodeo, hoy el acceso a la vivienda propia quedó afuera del horizonte para muchas familias que viven de la ganadería y la agricultura. La construcción, igual que la hacienda, se mide cada vez más en años de esfuerzo y no en meses.

Para los próximos meses, el ojo está puesto en dos variables que pueden mover la aguja: el comportamiento del dólar, que licúa o amplifica las subas en pesos, y el humor del clima, porque una buena cosecha después de años secos deja aire para que algún productor se anime a levantar paredes. Si las lluvias acompañan y la macro se ordena, el sueño de la casa propia puede empezar a parecer algo más que una cuenta pendiente en la libreta.

RI
Ramona InsaurraldeCampo y ganadería

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