El dólar oficial perforó los $1.535 en el Nación y acumula una suba de 2% en agosto, lejos del 20% de inflación
La venta en la entidad pública marcó un nuevo récord nominal. En lo que va del mes, el tipo de cambio minorista avanzó $29, mientras que el paralelo retrocedió cinco pesos y cerró en $1.555.
Arrancamos la semana con una noticia que golpea el bolsillo del consumidor común: el dólar que se vende en las ventanillas del Banco Nación cerró el miércoles a $1.535, cinco pesos por encima del día anterior. Se trata del valor nominal más alto registrado hasta ahora en esa entidad, y se da en un contexto donde la inflación anual ronda el 20%, muy por encima del avance acumulado del tipo de cambio oficial.
Qué pasó en cada segmento del mercado
- Banco Nación (minorista venta): $1.535, récord nominal.
- Promedio en entidades financieras (compra): $1.481,61.
- Dólar blue (paralelo): $1.555, bajó cinco pesos.
- Dólar mayorista (referencia para operaciones entre empresas): $1.514, subió $2,50.
- Brecha entre oficial y blue: alrededor del 1,3%.
El mercado informal fue el contrapunto de la jornada: el billete paralelo retrocedió cinco pesos y se ubicó en $1.555, lo que dejó la brecha con el oficial en torno al 1,3%. En tanto, el Banco Central compró 61 millones de dólares en el mercado de cambios, una señal de que hay oferta de divisas, aunque el tipo de cambio de todas formas siguió trepando.
Mirando el acumulado, la película preocupa. El dólar oficial lleva una suba de $29 desde el primero de agosto, lo que representa un 2% en apenas tres semanas. En lo que va de 2026, el incremento es de $59, equivalente al 4,1%. Si lo comparamos con una inflación que corre al 20% anual, queda claro que el peso se sigue devaluando en términos reales: cada vez hacen falta más pesos para comprar la misma cantidad de dólares.
El mayorista, que es la referencia para operaciones entre empresas y que termina impactando en los precios de los productos importados, subió $2,50 y cerró en $1.514. En los tres primeros días de esta semana acumuló una suba de $15, un ritmo más alto que el de la semana anterior, cuando el avance equivalente fue de $9,50. Para el consumidor que ahorra en dólares o que tiene gastos atados al tipo de cambio —viajes, plataformas digitales, cuotas en moneda extranjera—, el movimiento implica un encarecimiento concreto, aunque moderado en el día a día. La diferencia relevante está en la acumulación, que se siente de golpe cuando uno va a pagar el resumen de la tarjeta.
Como me decía esta mañana un productor de la zona de Cañuelas mientras revisábamos el estado del pasto, después de la última seca grande aprendimos a mirar los números con otra paciencia: la suba diaria asusta menos que la diferencia acumulada contra los precios. En el campo, cuando comparamos esta corrida cambiaria con la devaluación de 2023, lo que vemos es un ritmo más pausado, pero que no por eso deja de comerle terreno al salario y a los costos en pesos. La pregunta que queda flotando es hasta dónde aguantará el Banco Central comprando reservas mientras el oficial sigue perdiendo contra la inflación, y si las lluvias —que por ahora aparecen tibias en los pronósticos— traerán algo de alivio o si vamos a un segundo semestre donde el dólar vuelva a pisar el acelerador.
