Jueves, 3 de septiembre de 2026
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Dos historias se cruzan en la alfombra roja veneciana: Herzog y McDonagh hacen temblar al Lido

El festival más antiguo del mundo tuvo una jornada de esas que quedan en la memoria: más de siete minutos de aplausos para una película con las hermanas Mara y un thriller político con aroma latinoamericano que compite por el León de Oro.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Te confieso algo antes de arrancar: cuando me enteré de que Werner Herzog iba a presentar en Venecia una película con las hermanas Mara, sentí esa cosquilla en el estómago que solo aparece cuando el cine se pone caprichoso y generoso al mismo tiempo. Porque Herzog, el viejo lobo alemán que ya nos regaló documentales inclasificables y ficciones que parecen documentaries de otro planeta, decidió juntarse con dos de las actrices más inquietas de Hollywood para contar una historia basada en hechos reales, con un plus que no es menor: es la primera vez que Kate y Rooney Mara comparten pantalla. Ahí nomás, el Lido se sentó a prestar atención como se presta atención a los chamameceros cuando arrancan con esa intro larga que ya te está anunciando que lo que viene va a doler y a curar al mismo tiempo.

Una ovación que vale por un siglo

La película se llama Bucking Fastard y la siete minutos de aplausos de pie, según lo que se reportó desde la sala. Siete minutos. Para que te des una idea, en un festival donde las palmas se miden con cronómetro y mala leche, eso es una declaración de amor del público hacia una propuesta que, por lo que se sabe, sigue los pasos de dos gemelas metidas en un mundo de fantasía propio, con Orlando Bloom como interés romántico cruzando la historia. Bloom, que ya no es aquel galán de El señor de los anillos sino un actor con más pliegues en la cara y más sombras en la mirada, se acercó después de la proyección, firmó autógrafos y se sacó fotos con la gente como si estuviera en una peña de pueblo, generoso y cercano.

Lo de las hermanas Mara es, además, un capítulo aparte. Kate, la más grande, viene de una racha notable con films como Carol y otras producciones donde su mirada hace todo el trabajo; Rooney, la menor, tiene ese rostro de porcelana rota que le sirvió para terror y para dramas íntimos. Juntas, dirigidas por un alemán que sabe filmar la locura como si fuera un paisaje, prometen una de esas rarezas que el cine produce cada tanto y que después se cuentan como si fueran leyendas de guitarra y asado compartido.

Chile, la CIA y un León de Oro en juego

En la misma jornada, pero con otro clima y otro registro, Martin McDonagh presentó Caballo salvaje nueve, una historia de espionaje ambientada en Chile durante el golpe de Estado de 1973, cuando cayó asesinado el presidente Salvador Allende. La película sigue a dos agentes de la CIA que se mueven desde Santiago hasta la Isla de Pascua en medio del caos, y se da el lujo de juntar un elenco que parece una selección de cracks: John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi, Parker Posey, la actriz chilena Mariana Di Girolamo y, atención, una actriz nacida en Brasil y radicada en la Argentina, Ailín Salas, que viene de un recorrido interesante por el cine independiente de nuestro país.

  • John Malkovich, un actor que ya es patrimonio del cine.
  • Sam Rockwell, especialista en personajes incómodos y queribles.
  • Steve Buscemi, eterno partenaire de los Coen, siempre bienvenido.
  • Parker Posey, la reina del cine indie estadounidense.
  • Mariana Di Girolamo, representante de la nueva camada chilena.
  • Ailín Salas, la voz argentina de la película.

McDonagh, que ya nos había sorprendido con films tan distintos como Tres avisos por crimen y Los espíritus de la isla, se anima ahora a meterse en uno de los episodios más oscuros de la historia latinoamericana reciente, y lo hace en plena competencia oficial, donde se juega el León de Oro. No es un dato menor: Venezia, que es el festival más antiguo del mundo y uno de los más respetados, suele mirar con cuidado las películas que tocan temas políticos sensibles, y más cuando hay agentes norteamericanos de por medio. Que la hayan seleccionado habla de dos cosas: de la calidad formal del trabajo y de que el jurado considera que la película tiene algo para decir sobre ese presente donde las intervenciones extranjeras siguen siendo tema de debate.

Salas estuvo en la alfombra roja previa junto a Di Girolamo, Buscemi y el resto del elenco, y esa imagen tiene su peso simbólico: una actriz formada en el circuito independiente argentino plantándose en el Lido, en una producción grande, con un director que sabe manejar el humor negro y la violencia contenida como pocos. Si te interesa saber más sobre su trayectoria, vale la pena rastrear sus trabajos previos en el cine argentino, donde se fue ganando un lugar con papeles discretos pero memorables.

“Son dos películas que vienen a recordarnos por qué seguimos yendo al cine y por qué seguimos prestando atención a los festivales: porque cada tanto aparece una propuesta que te obliga a mirar, a pensar y, si tenés la suerte de estar ahí, a ponerte de pie.”Aníbal Benítez

Mi recomendación, si tuvieras que elegir

Si me preguntás cuál ver primero, te digo lo de siempre: andá por la que más te interese. Pero si te doy mi opinión de cronista curtido, me inclino por Bucking Fastard, porque Herzog con las Mara juntas suena a esa rareza que después se comenta durante décadas, como se comenta el primer recital de un Chamamecero en Cosquín o la vez que tu viejo te llevó a ver una película en un cine de barrio y saliste transformado. Si te tira más la política, el espionaje y el dolor latinoamericano, Caballo salvaje nueve es tu parada. Las dos, en cualquier caso, ya son parte de la historia del festival.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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