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Cecilia Garraffo, la argentina que le enseña a la inteligencia artificial a cazar vida en las estrellas

Creció en Belgrano, arrancó la carrera de Actuario y hoy dirige un instituto en Harvard que usa modelos propios de IA para buscar patrones invisibles en el cielo. En su paso por Buenos Aires, explicó por qué la mayoría de los astrónomos da por hecho que no estamos solos.

Por Paola MezaSociedad y vida · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Vayan imaginando esta escena: un domingo a la tarde, en cualquier esquina de Belgrano, alguien sirve un mate y dice que conoce a una chica del barrio que se fue a Harvard y que desde ahí usa computadoras para buscar vida en otros planetas. Suena a película, pero el nombre es real y la historia también: se llama Cecilia Garraffo, tiene 40 y pico de años, y acaba de pasar por Buenos Aires para dar un seminario en el ITBA que dejó a más de uno con la boca abierta.

Lo que más me llamó la atención, mientras la escuchaba, es que esta mujer no tiene nada que ver con el científico de guardapolvo blanco y cara de serio que uno se imagina. Habla rápido, se ríe, se emociona cuando cuenta cómo se le cruzó la astronomía en la vida, y se nota que le sigue gustando lo que hace. En eso me hizo acordar a Marta, mi vecina de toda la vida, que tiene 52 años y siempre dice que la pasión por un oficio se nota cuando alguien te cuenta su trabajo sin mirar el reloj.

Un camino que arrancó en la facultad y terminó en las estrellas

Garraffo se recibió en la Universidad Nacional de La Plata, hizo el doctorado en Física en la UBA y completó dos posdoctorados en Estados Unidos, uno en astrofísica computacional y otro en inteligencia artificial. Hoy dirige el Instituto AstroAI, que funciona dentro del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian, una de las mechas de la ciencia mundial.

Pero el camino no fue derecho. Cuando terminó el secundario se anotó en esa carrera porque se le daba bien la matemática y le gustaba la idea de trabajar con números. Llegó hasta tercer año. Lo que la terminó de torcer hacia la astronomía fue, según cuenta ella misma, una mezcla rara: los libros de Stephen Hawking y el impacto de la película Contacto, esa donde Jodie Foster escucha señales de otro lugar del cosmos. Se cambió de carrera y no volvió a mirar atrás.

La vida en el universo: una cuestión de estadísticas, no de fe

Sobre la pregunta del millón, si hay vida en otros rincones del universo, Garraffo es bastante clara: "Pienso que hay vida en otros lugares del Universo. No puedo probarlo. Pero es una cuestión estadística. Lo raro sería que no hubiera más vida que la que conocemos."

La aclaración es importante, porque a veces uno piensa en marcianos verdes o en platillos voladores, y no es eso. Ella habla de cualquier forma de vida, desde una bacteria hasta un virus, lo que sea. Eso sí, advierte que las distancias en el universo son tan descomunales que, aun si existiera vida inteligente en algún otro punto, la comunicación con ellos es algo casi imposible. Estamos a años luz de cualquier lado, y un año luz ya es una barbaridad.

Inteligencia artificial hecha a medida para mirar el cielo

El instituto que ella dirige no usa las herramientas de inteligencia artificial que cualquiera puede abrir en una computadora de su casa. Trabajan con modelos propios, desarrollados ahí mismo, y esa es la clave del asunto. Lo que destaca Garraffo no es solo la velocidad con la que procesan datos, que eso ya lo hace cualquier programa moderno, sino otra cosa más fina: la capacidad de encontrar patrones que nadie sabía que estaba buscando.

“Podemos intencionalmente buscar patrones que no conocemos ni sabemos que están ahí.”Cecilia Garraffo

El contexto para entender por qué hace falta tanta potencia lo da el Observatorio Vera Rubin, en Chile. En una sola noche de observación, este telescopio produce la misma cantidad de datos que todo lo que se acumuló en la historia de la astronomía hasta ahora. Sin herramientas de inteligencia artificial, procesar semejante torrente de información sería una tarea de locos, literalmente imposible.

En lo personal, lo que más me llevo de esta charla es la idea de que, en el fondo, ya no estamos discutiendo si hay vida en otro lado, sino cuándo vamos a tener las herramientas para confirmar lo que las estadísticas parecen sugerir. Cecilia Garraffo, la chica que se crio en Belgrano, arrancó como actuaria y hoy entrena computadoras para que le lean la carta al universo, recibió este año en Estados Unidos el Premio Presidencial a la Trayectoria Temprana para Científicos e Ingenieros, la distinción más alta que otorga el gobierno de ese país a profesionales jóvenes. Es, en criollo, un reconocimiento a que está haciendo algo que importa. Y volviendo al mate del domingo en Belgrano, me quedo pensando que a veces la vida te lleva por caminos que no estaban en ningún plan, y que está bueno dejarse llevar.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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